Aída Chávez es co-CEO de Holacode un emprendimiento social mexicano que busca la integración de migrantes de retorno y refugiados a través de la educación en Tecnología. Asistió al seminario "Innovation LAB" de la IAF en 2019

En el Reporte de “The Global Competitiveness Report” de 2019, publicado por el Foro Económico Mundial, sitúa a Alemania en el primer puesto en el pilar Capacidades en Innovación de un total de 141 economías mundiales. Junto con otros pilares, se construye el índice de competitividad que busca medir niveles de productividad en los países participantes. Es importante considerar estos datos, porque finalmente “ingreso significa desarrollo”. Dentro de ese índice, Alemania se sitúa en el 7o lugar mundial.  Es decir, Alemania es un país idóneo para entender, aprender y eventualmente adaptar y replicar innovación.

Soy Aída Chávez, Co-Directora de Holacode, un emprendimiento social mexicano que busca la integración de migrantes de retorno y refugiados a través de la educación en Tecnología. En nuestra empresa buscamos hacer el bien, haciendo negocios. A través de nuestro programa, llevamos a una persona que no sabía nada de código a convertirse en desarrollador de software y así generar inserción laboral y movilidad social. En Holacode, tenemos claro que nuestro emprendimiento no hubiera sido posible sin un elemento esencial: la innovación. La innovación es un proceso continuo que se debe renovar para que la compañía se mantenga y potencialmente escale. 

Es así como fuimos seleccionados para participar en el “IAF Innovation Lab” impartido por la Fundación Friederich Naumann, que tuvo lugar en la Academia Theodor-Heuss en Gummersbach, Alemania. Es decir, tuvimos la gran oportunidad de aprender del caso alemán, los estructurados procesos para la generación de innovación.

Una de las finalidades de dicho laboratorio, fue reunir a un nutrido grupo de 24 participantes provenientes de 20 países; una mezcla interesante entre representantes de ONGs, partidos políticos liberales y emprendedores, reunidos para participar y construir mecanismos de aprendizaje colectivo dentro del marco de un seminario en torno a la innovación y el liderazgo. 

 Los aprendizajes

“Grandes descubrimientos y mejoras implican invariablemente la cooperación de muchas mentes.”

-Alexander Graham Bell-

La innovación es un proceso complejo. Comienza con la generación de ideas disruptivas, las cuales generan un cambio social, político, organizacional o de mercado. Ya sea por la conexión de una organización con una necesidad futura, y por lo tanto generando un flujo que parte de un potencial realista que se transforma en un valor financiero significativo o un impacto político-social o económico positivo. Todo ello, a través de un proceso factible que se basa en la existencia de recursos y oportunidades, los cuales incluyen la mentalidad del innovador, el ambiente, las habilidades, experiencia, apertura al fracaso y perseverancia, pero, sobre todo, la capacidad de manejar un proceso, a pesar del potencial sentimiento de incomodidad y la disrupción en un equipo u organización. 

Para lograr la innovación, existen caminos y procesos distintos. Sin duda, uno de los más eficientes y estructurados es “Design Thinking”; un proceso iterativo, no-linear que busca entender a los usuarios, desafiar supuestos, redefinir problemas y crear soluciones innovadoras para crear prototipos y probarlos. El método consiste de 5 fases - empatizar, definir, idear, construir un prototipo y finalmente probarlo. Durante el seminario de innovación, tuvimos la oportunidad de crear equipos con participantes afines, para poder aplicar el modelo de Design Thinking para generar innovaciones sustentables que respondieran y solucionaran problemas comunes. Nuestro prototipo se centró en el diseño de una app que facilite a los emprendedores el acceso a inversión. 

Aunado a ello, el trabajo colaborativo y la interacción en reuniones tanto formales como informales, fue uno de los valores agregados más fuertes de nuestra experiencia durante el seminario.  Ahí, tuvimos la enorme fortuna de poder conectar con experiencias alrededor del mundo relacionadas a lo político, social y económico. Por ejemplo, se habló de la participación de los partidos políticos liberales de oposición en contextos poco democráticos como el caso ruso o turco, se compartieron las acciones ambientales en Nepal, la creación de espacios colaborativos para la generación de emprendimientos en Palestina, las experiencias de activistas en Turquía, la participación de gobiernos locales con agendas liberales en Pakistán y Zimbabue, las acciones en contra de la corrupción en Ucrania, entre otros temas. Asimismo, hemos consolidado un sólido grupo de apoyo con presencia en 20 países.

Finalmente, se sostiene que la oportunidad para participar en dicho espacio fue única, y el escenario alemán preciso para socializar sus estrategias y catalizar modelos replicables en distintos países del mundo. En Holacode, ya estamos aplicando muchos de los aprendizajes y estamos profundamente agradecidos por ello. Aunado a esto, pudimos aprender valiosas experiencias internacionales, las cuales tienen el objetivo común de continuar creando impacto positivo en la sociedad a partir de la innovación.