Rogelio Cuevas es Director de Centraal y acudió al seminario "Innovation Lab" en 2019

Febrero 2020, ¿quién hubiera pensado que el mundo estaría por cambiar tan dramáticamente? “Covid-19” era tan solo un término técnico del dolor de cabeza que crecía en China y que, en breve, azotaría al resto del mundo. En ese contexto, completamente inadvertido y lleno de ilusión fui a Gummersbach, Alemania, a cursar el Innovation Lab de la International Academy for Leadership (IAF) de la Fundación Friedrich Naumann para la Libertad (FNF). En retrospectiva, la energía, el aprendizaje y las conexiones personales que desarrollé durante el seminario me han ayudado a enfrentar esta crisis de una manera más constructiva y optimista.

La pandemia ha puesto a prueba a gobiernos, instituciones y personas en todo el mundo. En lo individual, todos contamos los días de trabajo en casa, la infinidad de reuniones en línea, los happy hours con amigos y familia, los pasteles, galletas y tartas que aprendimos a hacer, los personajes de las series que nos cautivan; todo, mientras esperamos que la situación mejore y que no sea uno de los nuestros quien enferme. Las instituciones, por su lado, dependen de nosotros y del trabajo que podamos hacer entre las horas educando niños, escapando al supermercado, entre muchos otros deberes. Las instituciones que dan fortaleza a las democracias en el mundo y garantizan la libertad están distraídas y, tristemente, están siendo atacadas. Friedrich von Hayek dijo: “ ‘Emergencies’ have always been the pretext on which the safeguards of individual liberty have been eroded”.

Desgraciadamente, México no ha sido la excepción. Mientras contamos el número de contagios en cientos de miles y las muertes en la familia mexicana en decenas de miles, las instituciones que dan orden y transparencia a nuestra democracia y garantizan nuestras libertades están siendo minadas. Sin embargo (y es un GRAN sin embargo), al igual que la pandemia, esto también pasará. México seguirá construyendo un futuro prometedor a base de la solidaridad de su gente, del amor de sus familias y de la infinita creatividad y resiliencia de los mexicanos. Aunque el presente parezca sombrío y gris, el futuro de México seguirá siendo -sin duda- brillante, libre y próspero. 

Como Director de Centraal, punto de encuentro del ecosistema emprendedor en México, tengo la fortuna de trabajar todos los días con emprendedores; personas visionarias y determinadas en diseñar soluciones para resolver los complejos problemas que vivimos. Si bien, ellos también están siendo seriamente retados por la pandemia, ni ésta ni la crisis económica que vive México serán insuperables. El optimismo de los emprendedores mexicanos es más contagioso que el SARS-CoV-2 y te convence de que México seguirá desarrollándose en sectores de alto valor agregado, promoviendo una mayor generación de riqueza y de movilidad social en el país. La solidaridad del mexicano contribuirá de manera importante en lograr esto pues, como dijo Adam Smith: “No society can be flourishing and happy, of which the far greater part of the members are poor and miserable”. Queda mucho por hacer pero quedan también muchas ganas de hacer las cosas bien.

En efecto, la facultad de escoger un camino -sin importar los obstáculos que presente el libre mercado- es parte del reto y del aliciente del emprendedor y, por añadidura, de Centraal. La misión de Centraal es: Hacer posible que innovadores y emprendedores lleven su mejor trabajo al mundo. Para lograr esto, el Equipo Centraal trabaja en distintos frentes:

1. Brindando acceso a educación en temas de tecnología y emprendimiento mediante los programas de Centraal Academy,

2. Nivelando el terreno y las oportunidades para emprendedores y startups, poniendo particular énfasis en temas de diversidad e inclusión, y

3. Colaborando con múltiples actores y aliados del ecosistema emprendedor, incluyendo a FNF.

En Centraal creemos que la libertad, la creatividad y la pasión sin límites son agentes de cambio y, por ello, las vivimos todos los días en nuestro trabajo.

Como mencionaba, la energía y el aprendizaje que me dejó el IAF Innovation Lab han sido ciertamente marcadores. La oportunidad de “desaprender” y reaprender sobre innovación en un entorno multicultural fue muy enriquecedor. Además, el seminario reforzó el valor que la libertad tiene en mi trabajo. No todos los días se tiene la oportunidad de interactuar con personas de tan diversos ámbitos y partes del mundo. Trabajar con mis compañeros me mostró la riqueza de defender la libertad desde distintas trincheras y que en el quehacer de todos existen amplias oportunidades para innovar; iniciar es cuestión de liderazgo y de aceptar que no todas las ideas darán los frutos pensados. El proceso es importante y éste pasa por aprender y volver a intentar. En palabras de von Hayek: “We shall not grow wiser before we learn that much that we have done was foolish.”