Para Liliana, todo comunica, incluso lo que no decimos. Ella está segura que todos pueden comunicar efectivamente. Por ello, es parte de un movimiento social juvenil denominado Una Sola Voz por Honduras – Jóvenes unidos contra la corrupción, que funciona como frente a la pandemia con conversatorios online.

Liliana Melgar, es, antes que nada, amante de los gatos y especialista en comunicaciones con casi 10 años de experiencia profesional. Comenzó como periodista de televisión, y posteriormente orientó su carrera a las relaciones públicas, creación y ejecución de campañas de comunicación para el cambio de comportamiento social. Cuenta con una maestría orientada al desarrollo de la comunicación estratégica en el campo corporativo, político y público. 
 
Para Liliana, todo comunica, incluso lo que no decimos. Ella está segura que todos pueden comunicar efectivamente. Por ello, es parte de un movimiento social juvenil denominado Una Sola Voz por Honduras – Jóvenes unidos contra la corrupción, que funciona como frente a la pandemia con conversatorios online. 
 
Asistir a uno de los seminarios de la IAF le ayudó, como ella cuenta, a “amueblar y reorganizar mi cabeza con conceptos que ya conocía, pero con un nuevo enfoque que me daba seguridad para expresarme en mis conversatorios, sobre derechos individuales, pero a la vez de la importancia de vivir en comunidad y la aspiración a una sociedad con justicia social”. Liliana cree que muchos relacionan la justicia social o la vida en la comunidad con el socialismo, pero apunta que es una aspiración de todas las corrientes, de todos los individuos, sin ser exclusivo de movimientos de izquierda o derecha. Todos aspiramos a una buena educación pública, instituciones transparentes, a una seguridad social eficiente. 
 
Y, ¿la libertad? Para Liliana, la libertad es poder expresar ideas sin temor a ser censurada por ello, por exigir al Gobierno mejor manejo de una pandemia, transparencia real, castigo para los corruptos y una separación de poderes que propicie el camino para la ejecución de una justicia imparcial. Como ella resume, la libertad es “poder decir todo eso sin sentir temor a ser reprimida”. Defiende la libertad, educando a otros jóvenes, sobre lo importante que es su decisión de ejercer un voto, sobre qué son los populismos y qué es una democracia de verdad, y cómo sus decisiones, con un simple voto alteran la historia del país ya sea para bien o para mal, alzando la voz por Honduras. 
 
Sumado a eso, para Liliana, todavía encontramos la degradación de la mujer y su capacidad para desenvolverse en cargos importantes para la toma de decisiones. Ella considera que las mujeres “debemos tener más confianza para lanzarnos al ruedo”. Por ello, el futuro que desea para su país, es de uno con justicia que no sea ciega ni parcial, donde haya oportunidades de desarrollo profesional y personal para todos los hondureños. Y que esto les permita desarrollar los talentos en sus comunidades, para que las personas no tengan que salir del país por falta oportunidades y esperanza.